"Connie, no sé qué ponerme. ¿Tengo que comprar algo especial? ¿Me puedo cambiar la ropa durante la sesión?"
Estas son, sin duda, las preguntas que más me repiten antes de una sesión. Y mi respuesta siempre es la misma: no necesitas estrenar nada y claro que te puedes cambiar, solo déjame y te cuento unos trucos y recomendaciones.
De hecho, las mejores fotos suelen salir con prendas que ya tienes en el armario. Ropa en la que te sientes tú misma, cómoda y sin etiquetas que te distraigan. Porque el objetivo no es parecer otra persona, sino verte como la mejor versión de ti.
Aquí van 5 claves prácticas para elegir tu look sin volverte loca (ni vaciar la cartera).
1. Colores que (casi) siempre funcionan
Olvida el negro absoluto si no hay mucha luz. En exteriores, los tonos tierra (beige, arena, terracota, verde oliva), los azules suaves, los blancos rotos y los rosas empolvados quedan preciosos. También funciona el marino oscuro, pero combínalo con algo claro cerca de la cara.
Colores que mejor evito: los fluorescentes (crean reflejos raros en la piel) y los estampados muy pequeños o recargados (distraen). Si te encanta un estampado, que sea grande y que te guste de verdad.
2. Texturas y capas: el truco de la profesional
Una camiseta lisa está bien. Una camiseta de lino o algodón con una chaqueta ligera por encima… mejor. Las capas dan movimiento y profundidad. Piensa: camiseta + americana de punto + bufanda fina. O vestido + cazadora vaquera.
Las texturas como el punto, el lino, el algodón arrugado o incluso la piel (fake) suavizan las fotos y evitan el aspecto “demasiado planchado”. Igualmente, te dan más opciones, te dan varios looks, quitando o poniendo elementos.
Por ejemplo, si quieres cambiar completamente de atuendo, puedes ponerte un vestido colorido debajo (desde casa), y encima una camiseta lisa y unos pantalones texturados, puedes completar tu atuendo con una chaqueta de jean, y ya lo tienes! ¡Mínimo 4 looks diferentes!
3. El calzado: sí, se ve (más de lo que crees)
En retratos de cuerpo entero o tres cuartos, los zapatos salen. No hace falta que sean de tacón (de hecho, te recomiendo que no), pero sí que estén limpios y vayan con el estilo general.
Mis favoritos: zapatillas blancas o de lona, o botines sencillos. Eso sí, seguramente visitamos un parque con hierba o tierra, así que elegimos calzado cerrado y cómodo para caminar.
4. Complementos justos (ni uno más)
Una gorra, unas gafas de sol, unos pendientes pequeños, una bufanda o un pañuelo de seda atado al cuello o al bolso. Los complementos suman si son uno o dos como mucho. Si llevas muchos, la atención se dispersa.
Y un consejo de oro: evita las pulseras o collares muy sonoros o grandes (los que hacen ruido al moverte). En las fotos pueden resultar distractores y además, te acabarán molestando.
5. Lo más importante: que te sientas genial
Ponte la ropa un día antes y mírate al espejo. Muévete, siéntate, ríe. ¿Te ves natural? ¿Te gusta lo que ves? ¿La tela te pica o te aprieta? Si la respuesta es no, cambia esa prenda.
Yo no quiero que estés pendiente de subirte el pantalón, de que te molesta la etiqueta o de que los zapatos te sacan ampolla. Una sesión tiene que ser un rato agradable, no una prueba de resistencia.
Bonus: ¿Qué hago si no tengo claro qué combinar?
Elige un look básico pero bonito: vaqueros de tiro alto + camiseta blanca + chaqueta de punto + zapatillas. Es un clásico por algo: queda bien a casi todo el mundo y nunca falla.
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Nos vemos al aire libre, bien vestidas pero sin estrés.
Connie